Comunidad

Chantal y su comunidad

Durante toda mi trayectoria me he dedicado a buscar materiales en distintas partes del mundo. Comencé en India y China, pero más tarde descubrí un enorme potencial en la artesanía y los productos que ofrece nuestro país, Chile.

De esta manera he ido recolectando materiales, privilegiando siempre que sean sustentables, como el picoyo, el crin, el hueso, el cobre, los cristales, piedras que encuentro en la calle o incluso conchas de playa.

Se trata de materiales que no tienen  el valor de un diamante, pero que lo cobran en el diseño y la creatividad que uno les puede aportar, además de considerar a la naturaleza, su cuidado y a quienes trabajan con ellos, lo que sin duda les provee de una carga energética diferente.

Bajo esos preceptos parte mi creación, un proceso creativo tal vez atípico, que empieza con la recolección de materiales con potencial de convertirse en joyas… Para ello, cuento en distintos lugares de Chile (Rari, Lonquimai, San Pedro de Atacama, entre otros) con a lo menos 10 personas con las que trabajo hace más de diez años y que son las encargadas de hacer realidad mis ideas y proyectos.

Porque desde la concepción de mi marca entendí la importancia del trabajo en comunidad con los colaboradores. Es lo que se llama un “trato justo”, es decir, un intercambio  beneficioso para ambas partes.

Mi idea es inculcarles con energía que “crean en su arte” y, por sobre todo, respetar el valor del comercio justo, para que cuenten siempre con los recursos necesarios para mantener a sus familias. Me interesa, además, propiciar un ambiente de respeto donde enseñarles sobre diseño y aprender de ellos también.

Los considero como la base de mis creaciones y de ahí la importancia fundamental que le doy a estos lazos y la relación cercana tengo con ellos, ya que son estas artesanas y artesanos los que llevan a cabo una parte importantísima de mis trabajos y mi pasión como diseñadora.

Creer es Crear